Antonio, aquella mañana se levanto muy temprano, tenia que hacer su recorrido diario y volvía a casa a pasar el fin de semana, enseguida que lo vio Anselmo se acerco a el.
- Yo te comprendo Antonio, estar siempre fuera de casa, pero no se si sabrás que yo estuve trabajando también de vendedor durante mucho tiempo hasta que me canse, y decidí estar mas tiempo con mi familia.
- No lo sabia- contesto Antonio.
- He querido dejarte escrito en una poesía lo que yo en su día pensaba de ello.
Anselmo se la entrego en mano y Antonio se dirigió a la puerta de salida dejándole un adiós, en el aire sin volver la cabeza.
- Ya nos veremos - le contesto Aselmo.
Antonio decidió no leer la poesía hasta haber pasado al menos, media mañana. Le intrigaba saberlo pero decidió pensar antes sobre ello, ya que se imaginaba que sería una replica a la que el le había entregado la noche anterior.
Enseguida pensó, que si Anselmo se podía acordar del pasado es que este le fue feliz cuando fue presente
Y pensó:
MAS VALE LO QUE UNO PUEDE PENSAR POR DENTRO, QUE LO QUE PUEDE DECIRSE POR FUERA
Era la hora de la comida, y una vez sentado en la mesa, tan solo con sus recuerdos, desdoblo el papel que le habia dado Anselmo y se dispuso a leerlo.
EL SILENCIO DE LA NOCHE
Recuerdo las noches perdidas
que andaba buscando un camino al azar
Y mi mente quedaba dormida
pensando en recuerdos que no volverán
Relajado quedaba mi cuerpo
tendido en el lecho que podía hallar
Esperando llegar la mañana
y darle las gracias por un día mas
A ese sol que dejaba que entrara
abriendo ventanas al irme acostar
Y esa noche quedaba apagada
como muchas noches en mi caminar
Antonio simplemente pensó que no solo le daba las gracias al sol, si no a alguien más, que no se atrevía a nombrar.
continuará.............
jueves, 24 de septiembre de 2009
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